Aunque ya han aparecido dos artículos míos en la página de mi amiga Dóri, kislepesekben.hu, sentí que también quería escribir un texto de introducción para mi propia página web.
Hay una palabra que me ha acompañado a lo largo de toda mi vida. Esa palabra es gratitud.
Quizás nunca la he sentido con tanta intensidad como ahora.
Estoy agradecida por el camino que me ha llevado hasta aquí. Por las personas que he podido conocer. Por las dificultades que me han formado. Por las alegrías que me han fortalecido. Y también por poder dedicarme hoy a aquello en lo que realmente creo.
Creo que todos llevamos dentro la capacidad de cambiar. Muchas veces solo necesitamos detenernos un momento, contemplar las cosas desde una nueva perspectiva o encontrar a alguien que nos acompañe durante una parte del camino.
Cuando sientes que hay algo dentro de ti que quieres transmitir a los demás. Cuando sabes que tus propias experiencias, tus éxitos, tus errores y todo lo que has aprendido pueden servir de inspiración y dar fuerza a otras personas. Cuando te atreves a soñar a lo grande y después das también ese primer paso, todavía incierto, hacia ese sueño - eso no tiene precio. Está lleno de energía y entusiasmo.
Cuando encuentras esa actividad en la que el tiempo deja de existir. Donde simplemente estás presente. Donde experimentas ese estado de flow y sientes que todo encaja, que todo encuentra su lugar - eso no tiene precio. Está lleno de vida y libertad.
Cuando dejas de ver primero las dificultades y empiezas a descubrir las oportunidades que esconden. Cuando sabes que cada obstáculo tiene algo que enseñarte. Que eres capaz de levantarte, empezar de nuevo y convertirte en una persona un poco más fuerte que antes - eso no tiene precio. Está lleno de fuerza, perseverancia y confianza en uno mismo.
Cuando, de repente, te das cuenta de que ya no vives según las expectativas de los demás, sino de acuerdo con tus propios valores. Que cada vez eliges más a menudo ponerte a ti misma en primer lugar. Que llegas a ese lugar interior donde te sientes bien - eso no tiene precio. Está lleno de estabilidad, alegría y paz interior.
Y cuando todo esto empieza a encajar...
Cuando tu cuerpo, tus pensamientos y tu alma dejan de recorrer caminos separados y entran en armonía. Cuando dejas de buscarte a ti misma desesperadamente porque comprendes que siempre has estado ahí. Solo necesitabas volver a encontrarte.
Cuando sientes que estás viviendo la vida que realmente te pertenece. Que tus decisiones, tus relaciones, tu trabajo y tu día a día apuntan en la misma dirección. Entonces nace la plenitud.
No porque todo se haya vuelto perfecto. Sino porque has aprendido a vivir de manera auténtica, siendo fiel a quien eres. A aceptarte también en los días más difíciles, a alegrarte incluso por los pequeños logros y a confiar en que cada experiencia aporta algo a la persona que eres.
Y de esta plenitud nace un sentimiento.
La gratitud.

Gratitud por quien has llegado a ser.
Gratitud por todo aquello por lo que has pasado.
Gratitud por las personas que te han acompañado en el camino.
Y gratitud también hacia ti misma, por no haberte rendido.
Y quizás eso sea lo que realmente podemos llamar riqueza. No aquello que tenemos, sino aquello en lo que nos convertimos.
Por eso nació FloVita Balance Studio.
Creo en el poder de los pequeños pasos.
Creo que nuestro cuerpo y nuestra alma están constantemente comunicándose con nosotros. Creo que nuestros pensamientos, nuestras emociones y el estado de nuestro cuerpo se influyen mutuamente. Y creo que cuando nos damos atención, tiempo y cariño, algo empieza a cambiar poco a poco.
No de un día para otro. Sino suavemente. Paso a paso.
Para mí, el verdadero equilibrio no significa perfección. Significa ser capaces de volver, una y otra vez, a encontrarnos con nosotros mismos.
FloVita Balance Studio es un espacio en el que quiero que cada persona pueda sentirse segura. Un lugar donde no haya presión por rendir ni necesidad de cumplir con las expectativas de los demás. Solo atención, aceptación, movimiento, crecimiento y presencia.
Si en este camino consigo ayudar aunque sea a una sola persona a volver a acercarse a sí misma, a encontrar su propio equilibrio o a sentir que su día a día se vuelve un poco más ligero, entonces todo esto habrá valido la pena.
Gracias por estar aquí.
Espero que algún día también podamos encontrarnos en persona.
Con cariño,
Flora