No todas las tareas merecen la misma atención
Cuando nos sentimos sobrecargados, es fácil tener la sensación de que todo es importante al mismo tiempo.
En esos momentos, muchas veces la mayor dificultad no está en la cantidad de tareas, sino en decidir por cuál merece la pena empezar.
Una de las bases de la toma de decisiones consciente es saber diferenciar entre lo importante y lo urgente.
Porque aquello que reclama nuestra atención con más insistencia no siempre nos acerca a lo que realmente importa.
Un ejercicio de 5 minutos
Tómate un momento para reunir todo lo que tienes ahora mismo en la cabeza: las tareas pendientes, las cosas por hacer y todo aquello que necesitas resolver.
Después, clasifica cada una de ellas en una de las siguientes cuatro categorías:
Importante y urgente → Hazlo hoy.
Importante, pero no urgente → Reserva un espacio para ello en tu agenda.
Urgente, pero no importante → Pregúntate si puedes delegarlo o simplificarlo.
No importante y no urgente → Déjalo ir.
Por último, hazte una pregunta más:
"Si hoy solo pudiera hacer una cosa, ¿cuál me haría avanzar más?"
El crecimiento rara vez depende de cuántas cosas conseguimos hacer.
Depende mucho más de nuestra capacidad para volver una y otra vez a prestar atención a aquello que realmente importa.